Esa personalidad que te emplaza, que te tienta a conocerla, sin preguntar nada más. Que tiende su ropa al sol, a la vista, sin ocultarse, ofreciéndose como es, sin esperar juicios ni aseveraciones. Invitándote a conocerla.
En los últimos días me muevo por este blog a golpe de instinto, a golpe de aquella canción, a menudo muy antigua, que me despierta evocaciones, que se levanta de la cama conmigo, dentro de mi cabeza.
Y hoy ha sido Irene...como quien dice.
Irene
tiende sus trapos al sol,
prestando
misterios a la siesta
de bragas comprometedoras
y sábanas alcahuetas...
Irene
tiende el alma en el balcón
y el viento, indiscreto,
la explora,
resucitando formas
gorditas y habladoras...
Irene
columpiándose en los alambres.
Irene
convidándome a conocerla,
emplazándome...
No comprendo cómo puede usted
pasar y no verla...
Irene
tiende sus trapos al sol
y algo en mí
se aroma y despereza,
jugando a las adivinanzas
y a los rompecabezas.
tiende sus trapos al sol,
prestando
misterios a la siesta
de bragas comprometedoras
y sábanas alcahuetas...
Irene
tiende el alma en el balcón
y el viento, indiscreto,
la explora,
resucitando formas
gorditas y habladoras...
Irene
columpiándose en los alambres.
Irene
convidándome a conocerla,
emplazándome...
No comprendo cómo puede usted
pasar y no verla...
Irene
tiende sus trapos al sol
y algo en mí
se aroma y despereza,
jugando a las adivinanzas
y a los rompecabezas.
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